“La naturaleza es un espectáculo que se desarrolla frente al hombre.” Aristóteles

Super poder Verde

Leyendo la revista de un diario argentino, se analiza y traduce al español un comentario sobre la obra de Florence Williams “The nature Fix, why nature makes us more happy, healthier and more creative·”

Ya habíamos escrito en octubre de 2015 el artículo que hoy retomamos, pero con la certeza que estábamos en el camino correcto con nuestras reflexiones.En este artículo de la la Revista La Nación se sostiene que con 15 minutos de caminata por el bosque se reduce los niveles de cortisol, la llamada hormona del stress. Y si se elije caminar 45 minutos, las personas experimentan mejoras cognitivas y de productividad.

La imagen puede contener: exterior y agua

El llamado “Super Poder Verde” nos explica también que los olores del bosque son sedantes suaves y que estimulan la respiración. Lo mismo mismo ocurre con los sonidos, el llamado “paisaje sonoro” del agua que corre o de pájaros que cantan mejoran el estado de ánimo y el estado de alerta.

Una explicación menos conocida, desde la matemática, es que los paisajes naturales son fáciles para nuestros ojos, Williams analiza que “muchos patrones de la naturaleza como las gotas de lluvia que caen en un charquito de agua o un montoncito de hojas, se organizan como fractales.” Resulta que la retina del hombre se mueve bajo un patrón fractal en tanto forma una visión. Se crean ondas alfa en nuestro cerebro que son relajantes del mismo.

La naturaleza en las letras

Si nos dedicamos a prestar atención a las letras de tantas poesías, odas, poemas y ni hablar si le  agregamos música que originan canciones, cuánta inspiración motivada por paisajes que todos desearíamos conocer y compartir. No entraré en el campo de la fotografía o la pintura del que poco conozco.

Selva by Rox

Soñar recostado sobre una pradera llena de flores silvestres de primavera, o disfrutar de una lluvia copiosa cayendo sobre un bosque ávido de humedad para seguir mostrando su exuberancia, deleitarnos con  una luna  llena que resplandece en un cielo diáfano, las olas del mar rompiendo contra las rocas, el sonido del agua de un río cristalino que serpentea para llegar a destino, tal vez un lago; correr buscando la cima de las sierras,caminar por senderos en la selva, todos paisajes naturales que podemos disfrutar hoy y esperamos que otras generaciones  continúen  percibiendo que, en las pequeñas cosas, está el goce de la vida.

Ernesto Palacio

Como el que habrá sentido en Colombia Ernesto Palacio:

“Las turbias ondas corren con murmurar sombrío,

en las riberas crecen las palmas de la tagua;

la brisa roba aromas al mango y a la jagua

y sube azul, en copos, el humo del bohío.

 

Esfumase a lo lejos un pobre caserío

que se retrata apenas en el cristal del agua,

y el boga rema y canta, feliz en la piragua

que suave se desliza sobre el revuelto río.”

Fragmento Poema “En el Río Magdalena”

Naturaleza y paisaje

En “Naturaleza y Paisaje de mano de la Literatura” recuperamos palabras de Octavio Paz, “Un paisaje no es la descripción más o menos acertada de lo que ven nuestros ojos sino la revelación de lo que está atrás de las apariencias visuales. Un paisaje nunca está referido a sí mismo sino a otra cosa, a un más allá. Es una metafísica, una religión, una idea del hombre y del cosmos.”

El escritor colombiano Manuel Mejía Vallejo, “El paisaje, entre nosotros, es algo que vive, que palpita, que tiene pasiones, que crea y destruye, que incita y enloquece: Yo lo amo como un estado del alma, como venda o como herida. Y así como el pez no lo concebimos sin el agua, así sin el paisaje no podemos concebir al hombre, porque éste vive entre la sinfonía de la naturaleza; porque el paisaje, sintámoslo o no, se nos mete espíritu adentro y crea la más grande de las reacciones.

Como dicen del español Salvador Rueda, su naturalismo, su andalucismo, su sentido del color y del ritmo se inspira directamente en la naturaleza y a decir de Rafael Espejo:

la sintió ya bullir en su mente el escritor andaluz cuando antes de que  supiese leer siquiera, en un pueblecillo de la provincia de Málaga, estudiaba, como quien aprende una lección de música, los sonidos de la lluvia en las hojas”.

Desde estas líneas invitamos a preservar el entorno maravilloso que muchos elegimos para descansar, y otros para trabajar, en definitiva para vivir.