Como dice Nicanor Parra

“Tengo unas ganas locas de gritar

Viva la Cordillera de los Andes

La razón ni siquiera la sospecho”

Raíces quechuas

En lengua quechua lo leemos como Awsanqati y forma parte de la Cordillera de los Andes en un tramo conocido como la Cordillera de Vilcanota. Se la considera la quinta montaña más elevada del Perú con una  altura 6.384 metros. Desde Cusco avanzando al noreste unos 100 kilómetros aparecen cumbres nevadas majestuosas, viento, frío, y falta de oxígeno. En una caminata que  para tener buenas vistas no es menor a las tres horas.

Una maravilla descubierta al turismo desde 2015 que es necesario nombrar y que dota de significado a este mundo maravilloso en las alturas.

El paisaje espléndido, llamativo muestra una  geografía montañosa de una  geología mineral que sorprende. Mirar, dejar fluir la imaginación y deseando atesorar ese momento casi eterno en la memoria emotiva y sensorial.

La zona expuesta a la erosión eólica, mecánica con terrenos barridos por las  desglaciaciones, cerros con sus nieves interminables, eternas.

Sin duda  Ausangate,  es la montaña que imprime colores más allá de lo imaginado en los Andes Cusqueños rodeados de considerables lagunas de un color  azul- verdoso resplandeciente. Andar por esta cordillera en Ausangate es casi una hazaña indecible  y faltan las palabras para contar la increíble belleza de las montañas, es un shock de adrenalina subir y subir atravesando cañones profundos y luminosos valles con poblados que deparan sorpresas incomparables.

Cusco es considerado el ombligo del mundo americano, un lugar energético que en la antigüedad fuera capital del Imperio Inka con lugares mágicos y misteriosos donde habitan pobladores que perpetúan las costumbres ancestrales basadas en deidades naturales como el Inti-Padre Sol y la Pachamama – Madre Tierra.

La ruta del Ausangate es uno de los encantos del Cusco ya que cada año al lado norte del Ausangate se celebra la fiesta de Quyllur Rit’i que traducido del quechua significa “nieve de estrella o estrella blanca”, justo antes del  Corpus Christi cristiano. Dura tres días durante la luna llena y forma parte de la peregrinación al señor del Quyllur Rit’i en la iglesia de Sinakara siendo uno de los Patrimonios Inmateriales de la Humanidad según la Unesco.

Y en esta oportunidad nuevamente descubrimos la razón por la que vale la pena involucrase con el paisaje, una razón que se plasma como una misión. Las convicciones ecológicas dotan de significado este mundo, como si hablar, leer y escribir sobre maravillas por descubrir fueran un acto natural. En estos parajes pareciera que  nuestros sueños se comprenden, se vuelven profundos y emocionantes para dar sentido al vivir.

Wincunca

Los colores de Ausangate se explican como en el norte argentino en Purmamarca y en el Hornocal.

La montaña de colores se llama Winicunca que en quechua significaría arco iris de 5000mts de altura. Cada vez que los nativos suben a la montaña de colores la  saludan en señal de respeto, respeto a la montaña, arrojando gotitas de líquido (agua te o lo que tomen arriba) y diciendo Apu winicunca

Aracely D escribe sobre la Cordillera en el Perú

“Desde la cordillera […]  del Perú

veo los montes y collados que cerca del cielo están

y desde allí la belleza de mi patria amada, puedo contemplar.

Me sumerjo muy dentro de este grande rascacielos

que desde el inicio al final es pura nieve y hielo

y de este hermoso paisaje puedo tocar el cielo.

Cuanta belleza y asombro desprenden estas montañas

cuanta infinidad de leyendas y tradiciones la historia narra

cuantos kilómetros se hacen para venir a contemplarla.

Tierra de mil encantos de miles y un sueño tierra de recuerdos […] 

Incas e indígenas dejaron sus pasos por esta tierra

en ella dejaron su semilla, dejaron su cultura milenaria

dejaron sus creencias que en cada corazón del peruano anida.

Perfume de hielo enloquecedor, color blanco cegador

tierra de buenos hombres, grandes maestros, grandes conquistadores

tierra de gente que marco con su sangre su paso por los Andes.”

Las imágenes son originales de Agustina Barbaste y Ana Julia De Luca, exalumnas viajeras, generosas y muy queridas.Gracias