Navegar es dejarse atrapar por el oleaje espumoso
que el viento levanta en medio de hielos antárticos.

Es una apacible mañana de sol esquivo camino a las Islas Malvinas.Hemos dejado atrás la Península antártica y las remotas Islas Shetland del Sur, montañosas, rocosas y cubiertas de nieve. Tierras de elefantes marinos que viven en las orillas de las islas, de lobos marinos, focas y de pingüinos de barbijo nadando, haciendo piruetas acuáticas o asoleándose sobre un iceberg que hace de encantador bote gélido. En menor cuantía aparecen pingüinos Gentoo de tamaño mediano, con una marca blanca en forma de sombrero en la parte superior de sus cabezas, frecuentan estas islas para reproducirse.

Las ballenas yubarta o gubarte, conocidas familiarmente como jorobadas nos acompañan, con sus crías, juegan, muestras sus blancas colas. Según WDC en acción “la Ballena jorobada puede distinguirse por su gran tamaño, la presencia de tubérculos en su cabeza y sus aletas pectorales de 5 metros. Los individuos encontrados en el Océano Atlántico poseen sus aletas pectorales mayoritariamente blancas.” “En el hemisferio sur son generalmente más claras en sus flancos laterales. Los bultos encontrados en su cabeza – llamados tubérculos- contienen un único folí­culo piloso, que podrí­a ser usado con cierta capacidad sensorial, semejante a las vibrisas de los gatos. La aleta caudal es distintiva comparada con el resto de las especies de ballenas; las marcas blancas y negras y sus extremos dentados son tan únicos como las huellas digitales humanas, lo que ha permitido a los expertos individualizar y nombrar a miles de ejemplares en todo el mundo. Las aletas caudales de extremos ondulados son elevadas durante el buceo, permitiendo a los investigadores mantener un seguimiento de los individuos identificados año tras año.”

Los petreles pintados anidan en los acantilados de las islas, planean sobre las aguas polares a gran velocidad.

El agua

“Yo formo los mares

y cubro de hielo

las capas polares,

y de bruma el cielo.

… Viajo en la neblina

suave y vaporosa.

Fluyendo y volando

siempre decidida.

Yéndome y tornando

transcurre mi vida,

entre tierra y cielo,

entre río y mar,

en eterno vuelo

de nunca acabar.”

Andrés Díaz Marrero

Las aguas del Pasaje de Drake y del Mar de Scotia son siempre difíciles y complicadas de navegar, enmarcando tierras poco acogedoras, rocosas, empinadas, heladas con glaciares que llegan al mar cambiando de color blanco al azulino. Es atractivo distinguir como las aguas dulces descienden al mar y se mezclan con el salitre marino en una danza de colores azulados donde la densidad dispar de las aguas juega hasta fusionarse. Respetuosos observadores de la naturaleza en estado puro.