“A veces, hecho de nada,sube un efluvio del suelo”

Alfonso Reyes en Apenas

Suelo ¿De qué hablamos?

El suelo puede definirse como “la capa superior de la corteza terrestre que está compuesta por una mezcla de partículas minerales, materia orgánica, agua, aire i organismos vivos; lo que conforma un medio ambiente muy complejo y variable.” Según la Comisión europea.

La edafología es la ciencia que se ocupa de estudiar la naturaleza del suelo en tanto que hábitat de las plantas.

El INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) sostiene que “el suelo es un recurso no renovable y es el medio en el cual crecen y se desarrollan los cultivos, pasturas y bosques, es decir es el sustento que provee de alimentos, forraje, fibra, biocombustibles como así también de refugio y ambientes recreativos.”

El suelo conformado​

de piedras y arenas y graveras​

y de humus ​

que huele a verde y a futuro.​

​El suelo que sustenta​

el árbol con su copa y con su sombra​

en quien flota el dulzor efímero del fruto​

y pudre entre sus polvos a las hojas.«

Carlos Aguilera Sendagorta

Vida bajo nuestros pies

El suelo, del latín solum, desempeña un papel clave en el ciclo del agua ya que la retiene y participa en su saneamiento, contribuye en la purificación atenuando el efecto de los contaminantes como también recicla los nutrientes y retiene carbono.

“El suelo cumple un rol clave para la sobrevivencia de la raza humana en el planeta y trasciende lo que ocurre en el lote, por lo que es muy importante mantener la fertilidad del mismo. La fertilidad del suelo es la resultante de procesos físicos, químicos y biológicos que ocurren en él. Si bien a los suelos se los asocia con entes minerales, un suelo fértil es aquel en el que ocurren numerosos procesos biológicos.” Sostienen Silvina Bacigalupo, Fernando Salvagiotti, Julia Ester Capurro y Guillermo Raül Gerster.

https://inta.gob.ar/documentos/el-suelo-la-conservacion-de-un-recurso-estrategico

Cuidando el recurso

Los suelos son frágiles y están expuestos a procesos que deterioran su capacidad productiva., en algunos casos producen daños irreversibles. Las erosiones hídrica y eólica son las más destructivas.

El llamado Balance de nutrientes debe ser siempre preservado para evitar la degradación del suelo y la desertificación.

Las problemáticas más recurrentes son la acidificación del suelo, la compactación, la pérdida de biodiversidad, la pérdida de carbono orgánico (COS), la salinización, el anegamiento, el sellado etc.

Como sostiene la FAO “La gestión sostenible del suelo puede incrementar el suministro de alimentos saludables y contribuir a reducir la inseguridad alimentaria de la población mundial.

Específicamente, nosotros como población debemos minimizar la degradación de los suelos y restaurar la productividad de los suelos que ya están degradados, en aquellas regiones donde las personas son más vulnerables.”